14 de julio de 2008

Títere en libertad


Sin un solo tiro, las FARC se quedan sin cabeza: Títere
Julio 2 de 2008, Aeropuerto militar de Catam. Visiblemente demacrado, aún con las huellas de las esposas plásticas en sus muñecas, pero con una inocultable expresión de júbilo y luciendo un impecable camuflado, retornó a la libertad el embajador de Colombia en Moldavia, don Títere Sin Cabeza, desaparecido durante el fatídico vuelo 480 de Air Tahití, el 2 de enero de 2007, hace exactamente diez y ocho meses.
Peripecias de un diplomático
Como se recordará, Sin Cabeza se encontraba entonces en la Polinesia francesa haciendo uso de una prolongada licencia remunerada, ordenada por el médico de la delegación diplomática colombiana en Chisinau, para tratar el surmenage que le produjo el uso de dos períodos consecutivos de vacaciones, concedidos por el Ministerio de Relaciones Exteriores al señor embajador, a manera de prima técnica por la representación deportiva del país en el pasado Mundial de Fútbol en Alemania, actuación que hiciera voluntariamente Sin Cabeza, a fin de aplacar los ánimos, tras los escándalos de la Domi-política, del enfrentamiento con Vladimir Voronín y de las caricaturas musulmanas que desencadenaron el incendio de la sede diplomática colombiana. Pues bien, el prestigioso diplomático reapareció ante la opinión pública internacional, parado en el podio de honor destinado a los secuestrados que fueron rescatados el pasado 2 de julio mediante un prodigioso operativo que dejó a las FARC viendo un palmo de narices.
De este modo se confirma que Sin Cabeza es el misterioso decimosexto rehén favorecido con la libertad, gracias a la intrépida acción del glorioso Ejército Colombiano, que se apuntó con esta misión de verdadera inteligencia y astucia, un soberano hit con bases llenas.

Habla Sin Cabeza
Una vez los once uniformados e Ingrid Betancourt se dirigieron a los medios de comunicación en rueda de prensa (los tres gringos ya se habían pisado), le correspondió a Títere el uso de la palabra, con tan mala suerte que ningún corresponsal advirtió la intención del ilustre hombre público de narrar sus propias peripecias y expresar la alegría que le produjo su liberación a manos de miembros de la fuerza pública. Ninguno, salvo la suscrita Jefe de Prensa de TSC y Directora de difusión de la cultura Nukak Maku en Moldavia. Aquí, la entrevista exclusiva de Adrienne Foglia con don Títere:

Su Excelencia, ¿cómo es que se pierde usted en la Polinesia y va a templar al Vichada, en la Colombie?
Gracias a la Divina Providencia. El fatídico vuelo 480 de Air Tahití, en el cual me dirigía a Bora-Bora, fue víctima de un acto terrorista por parte de una facción ultra extremista del Ejército Popular Bora-Borense, brazo armado del chiísmo en esa bella región insular.
Cuando don Mohamed Alí Balas, líder de la columna Alá-Cómo-estás, autora del golpe, se percató de mi presencia en el fatídico vuelo 480 de Air Thaití, recordó el asunto de las caricaturas sobre Mahoma y de inmediato craneó mi venta a algún movimiento guerrillero suramericano. Haciendo uso de sus buenos contactos en la esfera terrorista mundial, muy pronto Alí hizo contacto con Alí-as Jojoy, quien de inmediato envió a su estafeta a Hobart, Tasmania, para comprar mi pase. Fui entonces camuflado como remero de una embarcación pirata con rumbo a Mozambique, lo que asimilé a un duro crucero.
Habiendo arribado a puerto, y tras dos días de descanso no remunerado, la pequeña embarcación zarpó nuevamente, esta vez con rumbo a Macapá, Brasil. Para entonces me habían relevado de remero, pues se sentía una ligera descompensación, curiosamente siempre en el lado en que remara yo. Fui entonces promovido a vigía del palo mayor, donde terminé mi travesía con quemaduras de segundo grado en la piel y la sensación de haber hecho algo nuevo en mi vida: trabajar.
¿Pensó en algún momento en fugarse, embajador?
Soy mal nadador y la rayita del horizonte se veía lejos. Eso me hizo desistir de la idea, que sí que la tuve. Cuando fondeamos en Macapá, me subieron a una lancha rápida que nos condujo Amazonas arriba, como pepa de guama.
¿En este recorrido no fueron interceptados por alguna patrulla militar o de Policía?
En un principio las autoridades brasileras parecían hacerse las de las Ray-Ban. Luego nos cruzamos con patrullas venezolanas y ecuatorianas, pero la verdad, sus tripulantes se saludaban con mis captores de manera tan fraterna, que alcancé a sospechar que estaba en alguna excursión oficial de National Geographic.
¿En qué momento se da cuenta que está en poder de las FARC?
Lo sospeché desde un principio, pero cuando descendí de la chalupa y vi un cambuche con cortinas de camuflaje y un aviso de neón que decía “FARC-EP 24 horas open”, donde luego me encadenaron, no tuve ninguna duda de que estaba secuestrado. Además que me lo dijeron y me lo escribieron.
Don Títere, ¿por qué nunca llegó una sola prueba de supervivencia suya?
Porque curiosamente siempre que tomaban las fotos o hacían un video, estaba yo de paseo por la selva o haciendo uso de alguna licencia no remunerada, de las que dan las FARC.
Embajador, nárrenos ese último día de cautiverio.
Pues nada, desde el día anterior nos habían reunido a los gringos, a los uniformados y a mí, para dar una vuelta gratis en helicóptero por tierras venezolanas, en una nave que, al decir del comandante “gafas” enviaría amablemente el comandante Chávez. Como quiera que observe a Ingrid muy aburrida, despeinada y pálida, sentada en una silla, me acerqué a ella y la convidé al paseo. Al principio rechazó mi invitación, pero mientras le fui tejiendo una enorme trenza que amarré bordeando su cabecita, terminó dándome el sí. Así son todas.
Y cuando llega el helicóptero, ¿usted qué hace?
Como bien lo sabe usted, mi mayor afición es pasear. Cuando nos invitaron a subir yo ya estaba sentado en el puesto de atrás, buscando a la azafata para pedirle un Martini. En eso comenzaron a subir los demás y me amarraron las manos con una cinta amarilla. Yo pensaba que era una norma de seguridad venezolana, hasta cuando me di cuenta de que Ingrid se quitaba rabiosamente la suya. Le iba a pedir compostura, cuando de repente escuchamos una voz tipo Rambo decirnos “Somos el Ejército Nacional de Liberación, ¡quedan libres todos!”. Llanto, emoción y moco tendido fue lo que siguió, como se pueden imaginar. A diferencia del fatídico vuelo 480 de Air Tahití, esta vez fui víctima de un genial golpe antiterrorista.
¿A qué se dedicará ahora?
Pensaba ponerme a recolectar firmas para la segunda reelección del jefe, pero pienso que ya no se necesita. Ahora con permiso, Adrianne, voy a darme una pasadita por la Cancillería para ver si todavía tengo chanfa. Ciao, bambina.
Ciao, caro signore ambasciatore.

Entrevista exclusiva de Adrianne Foglia, Corresponsal Especial para Colombia, Jefe de prensa de TSC y Directora de difusión de la cultura Nukak Maku en Moldavia.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Excelente humor fino, sin recurrir a groserias y con un toque de sarcasmo e ironia "perfecto"...salu2